25 de abril de 2017

Bizcocho de plátano y nueces pecanas




Hoy os traigo un Banana Bread, aunque lo haya españolizado llamándolo bizcocho de plátano. Mil veces había oído hablar del famoso Banana Bread, he visto no sé cuántas fotos en Internet, y hasta ha salido en libros que estaba leyendo. Nunca lo había probado y tampoco me mataba la curiosidad. No es que no me gusten los plátanos, es que no le veía mucho interés a la mezcla de bizcocho y plátano.

Un día decidí investigar, busqué una receta en Internet y salieron como tres mil millones. Qué pereza. Lo dejé estar. Otro día, buscando otra cosa, encontré un blog francés con una receta de Banana Bread que me pareció sencilla y una foto que tenía buena pinta. La imprimí de mala manera y me olvidé otra vez del asunto... A la tercera va la vencida: un día me di cuenta que los plátanos que tenía en el frutero estaban muy muy pasados, me daba pena tirarlos, me acordé del Banana Bread, busqué la receta y, por fin, lo hice!

Me sorprendió el resultado porque está mucho más rico de lo que pensaba. Los americanos tienen este talento especial para inventar recetas tan calóricas como reconfortantes. Es un bizcocho húmedo y blandito, con más sabor a plátano del que esperaba y el crujiente de las nueces que le da un toque muy rico. Last but not least: se hace muy pero que muy rápidamente, sin necesidad de utensilios de ningún tipo. ¿Quién da más?  


18 de abril de 2017

Cruasanes de jamón



Reconozco que me duelen un poco los ojos al escribir cruasán y cruasanes, pero la RAE dice que es lo correcto, y lo que dice la RAE va a misa, estemos de acuerdo o no.  

Aquí está la receta que os prometí en mi entrada sobre Betty Bossi : los cruasanes rellenos de jamón! No los he visto nunca fuera de Suiza, y no son conocidos como algo típicamente suizo, sin embargo os aseguro que allí son tan comunes como la tortilla de patatas en España! No hay fiesta o celebración donde no lleve alguien cruasanes de jamón. También se pueden servir de cena acompañados de una ensalada, pero lo habitual es que formen parte del aperitivo o de los bufés.

La receta es muy sencilla y os garantizo que os encantará!

21 de febrero de 2017

Betty Bossi mon amour



¿Recordáis el día en que perdisteis la inocencia? Yo sí. Íbamos en coche y mi madre paró en un semáforo. Recuerdo precisamente dónde, podría señalarlo con exactitud en Google Maps. 

- Mami. ¿Papá Noël existe?
- Tú qué crees, María?
- Yo creo que sí, pero en el cole dicen que no existe y se ríen de mí.
- (silencio) Bueno... Existe en la imaginación de los niños.

Qué chasco. Qué depresión. Hice que había pillado que eran los padres, pero de hecho aun tengo dudas (cualquiera lo confiesa).

A los treintaytantos, cuando ya creía que estaba de vuelta de todo, ¡paf! otra vez lo mismo. Para ilustrar a un amigo sobre Betty Bossi, se me ocurre buscarla en la wikipedia y descubro que es un personaje de ficción!!! Un PERSONAJE de FICCIÓN!!! Mi amada, adorada e idolatrada Betty Bossi! No existe. Ni siquiera puedo recogerme en su tumba, porque nunca ha existido. De verdad que la vida es un cúmulo de decepciones tremendas. Claro que uno puede ignorar la información que tiene, no? Se llama memoria selectiva. Yo elijo olvidar que Betty Bossi no existe.
Continuemos.


Betty Bossi es una señora suiza (aquí arriba tenéis su foto) que anunciaba margarina Astra en los años 50. En 1956 se empezó a publicar en Suiza un periódico en alemán y en francés, el Betty Bossi Post, donde Betty Bossi compartía sus recetas y consejos para amas de casa.



Tuvo tanto éxito, que lanzaron la revista "Betty Bossi", también en alemán y en francés, con suscripción obligatoria, que saca diez números al año y tiene en la actualidad una tirada de 900 000 ejemplares (os recuerdo que Suiza tiene 7 millones de habitantes).  Hoy en día, la revista es así:


1 de febrero de 2017

Kanelsnurrer - bollos daneses de canela



Hola hola hola! ¿Qué tal las fiestas? ¿Qué tal la entrada en el año? ¿Qué balance de este primer mes de 2017 que ya ha pasado volando?

Me resulta raro hablar de las fiestas y del Año Nuevo a 1 de febrero, pero como no me asomo por aquí desde finales de noviembre, pues he pensado que más vale tarde que nunca! 

Hoy os traigo una receta bollos daneses llamados Kanelsnurrer, que sin duda triunfarán entre los aficionados a los cinnamon rolls. Son una de las muchas versiones que tiene el bollo de canela, esta vez con una forma que me parece muy original. Además, son más ligeros que los típicos cinnamon rolls americanos, quizá porque no tienen glaseado.

No os voy a decir que es una receta "fácil" porque a pesar de lo que muchos pensáis (¡¡siempre dices que todo es fácil!!), yo no os engaño. Difícil difícil tampoco es, pero requiere un poco de destreza formar los bollitos y un mucho de paciencia hacer la receta por los tiempos de levado. Así es con todos los panes y bollos, ya lo sabéis. No es algo que se hace en un pispás, se mete en el horno y se acabó. Una masa con levadura de panadería requiere uno o dos tiempos de levado, requiere amasar, extender, esperar... Pero con las fotos paso a paso confío en que podáis seguir bien la receta, y os puedo asegurar que el resultado vale el esfuerzo!




22 de noviembre de 2016

Bizcocho tirolés de chocolate y avellana




¿Es realmente tirolés el bizcocho tirolés? Excelente pregunta, me diréis. Se lo he preguntado a Google, y no me ha dado una respuesta muy clara. Tendrá un mal día.

Creo, en realidad, que el bizcocho tirolés es suizo. Aunque a priori no parezca muy lógico, todos sabemos que la ensaladilla rusa es española, no? He encontrado recetas de bizcocho tirolés en páginas web austríacas, alemanas y francesas, pero donde más se habla de este bizcocho es en las páginas web suizas. Para ser más exactos, mucha gente busca reproducir el bizcocho tirolés de Migros, el supermercado suizo más popular. Quieren copiar esto:
Si os parece una aberración que la gente busque copiar un bizcocho industrial es porque nunca habéis puesto los pies en un Migros. Es lo que más echo de menos de Suiza, con permiso de mi madrina, mis amigos, mis ahijados... Todos saben de mi fanatismo por Migros, que comparto con la mayoría de todos aquellos que hemos vivido en Suiza. Ya os hablaré de Migros en otro momento, de momento me centraré en el bizcocho tirolés, ése que en realidad es suizo.

Como casi siempre ocurre con la comida suiza, es de una sencillez apabullante, pero tremendamente bueno. Sí, la raclette no es más que queso con patatas, la fondue no es más que queso con pan, pero ¿y lo bueno que está? Pues en este caso, no es más que un bizcocho de avellana molida y chocolate picado pero no os podéis imaginar lo bueno que está. No sé si mi receta es una buena réplica de la de Migros, pero la he sacado de mi libro de cocina de la escuela secundaria. Ya puestos, que el ejercicio de nostalgia sea completo!


20 de octubre de 2016

Flor de pesto de calabacín




Estoy muy contenta con la excelente recepción que ha tenido la nueva página del blog: ¿Qué os recomiendo si... (la podéis ver ahí arriba, entre el índice de recetas y el "Sobre mí"). Lo anuncié en Facebook y tuvo muchísimo éxito, pero lo repito en la entrada de hoy para los que no tenéis Facebook. ¡Espero que os guste!

La receta de hoy es... ¡¡salada!! Hasta ahora sólo había una receta salada en el blog, las galletitas saladas de sésamo y parmesano. La entrada es del 2013, en los primeros meses del blog, y la foto es bastante mala... debería repetirla. Aún así, a pesar de la foto, son unas galletas que hago con bastante frecuencia porque me parecen deliciosas. Ya sabéis que soy más de salado que de dulce, aunque parezca extraño dicho aquí! Esas galletas con una copa de vino son un ejemplo de que la vida está llena de placeres sencillos.

Hoy os traigo una receta más elaborada que encontré en una revista de Betty Bossi (tengo pendiente una entrada para explicaros quién es Betty Bossi!). La hice este verano cuando estaba de vacaciones en Alicante para llevarla a una barbacoa organizada por mi amiga Michelle. No tenía ningún artilugio, moldes y demás, pero rebuscando entre mis recetas pendientes de hacer, encontré ésta, que es la prueba de que se puede hacer algo muy llamativo sin tener utensilios sofisticados. ¡Sólo hace falta un poco de maña! El pesto también es facilísimo de hacer, y el resultado final es muy sabroso a pesar de las tres capas de pizza. ¡Recomendado al 100%!

27 de septiembre de 2016

Cheesecake de mascarpone, fresas y Oreo



Tengo una peculiaridad. Bueno, seguramente tenga varias, pero tampoco voy a desvelarlas todas de golpe. La peculiaridad a la que me refiero es que no me gustan las tartas de queso o los famosos cheesecakes... Cuando lo digo la gente suele llevarse las manos a la cabeza entre exclamaciones, rasgándose las vestiduras. Es asombrosa la cantidad de gente que ADORA las tartas de queso. Conozco gente que se la pide de postre siempre que figura en la carta, aunque sea después de una cena copiosa: es algo que entiendo aún menos que la teoría de la relatividad. Hay gente que va al Starbucks sólo por el cheesecake, y gente que muere de emoción sólo al oír la palabra.

A mí no me gusta, no me la pido nunca, y sólo he comido algún trocito últimamente por culpa de este blog... Al fin y al cabo quería publicar alguna receta de cheesecake aquí, y ya que lo hago, pues lo pruebo para ver a qué sabe... Éste que os traigo hoy no estaba mal. Las galletas Oreo y el mascarpone se combinan bien, y me encantó que tuviera fresas enteras dentro (ya sabéis que soy muy frutera). Aún así tampoco me mató, pero no os podéis fiar de mi opinión en esto... El día que la hice, dos amigos míos se pelearon por el último trozo y el que no lo consiguió (que es francés) aún mira mal a la que lo consiguió (inglesa). Imagino que un cheesecake que pone a prueba las relaciones de amistad y crea conflictos diplomáticos entre países, es un buen cheesecake.

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